jueves, 17 de diciembre de 2009

DOSSSIER SOBRE LA INVASION DE UN IMPERIO EN DECLIVE (II)

Por: Víctor J. Rodríguez Calderón

Un desafío descarado a nuestras naciones


Las naciones del norte del planeta se retuercen en medio de la mayor crisis que hayan sufrido en su historia y ahora se plantean un plan estratégico: “LA RECONQUISTA” y por supuesto, sus ojos están fijos en lo que ellos llaman “Los pueblos del Sur” “La Tierra prometida”.
Para ello, La doctrina ideológica de Estados Unidos está resumida en los documentos “Santa Fe”, allí detallan los ejes de la política estadounidense para América Latina y reafirman los principios de la doctrina Monroe. Estos son planes de anexión de todas estas tierras y el Caribe, en ellos traza las estrategias para esta anexión y definen claramente a sus enemigos.
La preocupación de los gobiernos de la región se evidenció en la Cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur (28 de agosto del 2009) Aunque no se condenó el acuerdo, pero si se confirmó la necesidad de contar con una política de lucha contra el narcotráfico, no alineada a Washington, sino basada en los principios de la integración sudamericana. En esta coyuntura se evidenció una oportunidad para avanzar en las reformas a las políticas fracasadas del imperio.
Por otra parte, en nuestra región nuestros pueblos despiertan y construyen caminos alternativos y la América del Sur se convierte en pionera de una nueva revolución la cual marcha a pasos gigantes por la vía más progresista, contando con la unión económica y política, lo que nos fortalece para ir de lleno a nuestro segundo proceso de liberación.
¿Donde se Ubicaron estratégicamente las bases militares de EEUU en Colombia?
Además ese fue un Acuerdo que se realizó sin consulta ni debate con las naciones Sudamericanas.
Desde que se tuvo la información que el gobierno del presidente Correa no daría continuidad al acuerdo de la Base de Manta, el imperio se preparó con una alternativa que permitiera la operación de militares norteamericanos en Sudamérica. En el 2008 se mencionaba a la Base de Palanqueros como un punto estratégico que, junto a las bases de Tres Esquinas (en el Caquetá) y Tolemaida (en Cundinamarca) permitirían la presencia militar de tropas estadounidenses.

Ahora bien, conocida sus intenciones, por encima de todo ese acuerdo fue firmado entre los Estados Unidos y Colombia.



Fueron ridículas las neofascistas informaciones de Uribe, tratando de justificar las concesiones de toda ese aparataje militar, cuando el mundo aunque callado, sabe que es una invasión no a Colombia, sino a toda la región.


La piedra del escándalo inicial fueron las Bases militares de Palanquero en el centro del país, Apiay en las llanuras del río Orinoco, Malambo sobre el Caribe, Larandia en la Amazonia, Tolemaida al lado de Bogotá –la mayor de Colombia‐ y Bahía Málaga sobre el océano Pacífico.


La historia de este escándalo, que permitió abrir el debate continental sobre las bases militares extranjeras, nace en el agotamiento de los fondos provenientes del extinto Plan Colombia. Los EEUU exigieron que la Base de Palanquero reemplazara a la de Manta, pero el gobierno de Uribe, como buenos peones sumisos, no se conformó con esa entrega y en un vil acto de adulación y arrodillándosele les ofreció las otras, para así obtener un nuevo flujo de ayuda económica y militar.


Descaradamente así quedo el acuerdo que permitirá el tránsito libre de militares estadounidenses en las siete bases colombianas, las cuales se ubicaron estratégicamente en ese país.

El mayor acceso y uso se permitirá en las base de Malambo y Cartagena fijadas en el Caribe; Apiay, Tolemaida y Palanquero, en el centro del país; Larandia, en el sur y; Bahía Málaga, en el Pacífico.


La base de Palanquero resulta estratégica para poder establecer la unidad militar más importante en la región, después de haber abandonado el Canal de Panamá. La base se destaca por una gran capacidad operativa y tecnológica. Posee la pista más larga del país (3.500m, 600 más que la de Manta); es la única con barrera de frenado para aviones que aterrizan a altas velocidades y permite el despegue simultáneo de hasta tres aviones. Por su ubicación permite que los aviones Kfir lleguen en menos de 10 minutos a La Guajira, en la frontera con Venezuela; y al sur del país, en la frontera con Ecuador.


Según la web del Comando Aéreo de Combate No.1, la base de Palanqueros destaca por su desarrollo tecnológico y capacidad para realizar operaciones de gran rapidez y precisión. Además de helicópteros, cuenta con el C-47T, llamado el avión fantasma; aviones satélite M5M 3001, 3022; aviones de combate (Kfir 3049; y Kfir C-7); y, desde el 2004, opera un avión Caravan C-208 con la más alta tecnología para operar durante 24 horas.
(Continuara…)

jueves, 10 de diciembre de 2009

La corrupción no se combate con discursos retóricos

Chávez: Indicios de riqueza súbita pueden conducir a detectarla
Por: Iván Oliver Rugeles



Una vez más reiteramos que la lucha contra la corrupción no se combate con retórica, con el discurso persistente que anuncia batallas contra los corruptos y todo se queda en sólo palabras cargadas de buenas intenciones.



Hemos dicho mil veces que a los corruptos hay que enfrentarlos como se combate a los traficantes de drogas, es decir, con la puesta en práctica de una política anticorrupción clara e implacable que contemple en sus estrategias de investigación, las “tareas de inteligencia”, porque no hay corruptos, salvo que sean eunucos, que dejen rastros de sus impudicias. El ladrón del erario público se agencia mecanismos de todo tipo para lograr su cometido de manera subterránea y para ello se aviene con terceros, es decir, con aquellos que integran lo que se denomina el “sector privado” y casi siempre con el respaldo de personas de sus propios entornos de trabajo, de donde se infiere que hay allí una planificación muy bien pensada y estudiada para delinquir, sin ningún tipo de riesgos, sólo aquél que queda a merced del comportamiento posterior de quienes se concertaron para incurrir en el delito. Es por todo ello que hemos llegado al convencimiento de que este tipo de delincuencia se asemeja mucho a la que gira entorno a la droga y, como tal, hay que enfrentarla.




Es así como funciona la estructura que se pone en marcha para meterle mano a los bienes y fondos públicos. El modus operandi se gestiona por dos vías: la llamada matraca o el soborno y en ambos casos los pagos se acuerdan en dinero en efectivo, generalmente, pero también se paga con bienes de otro tipo: quintas, apartamentos, vehículos de lujo, tarjetas de crédito prepagadas, etcétera, que les son entregados, las más de las veces, a testaferros, aun cuando pareciera que esa precaución un tanto riesgosa, sin duda, ha venido siendo descartada, debido a que la impunidad campea a sus anchas, lo cual hace que el corrupto deje de guardar temor alguno y opte por llegar hasta el final, sin tener que estar rastreando apañadores confiables, lo cual le supone, además, “altos costos”.



La diferencia entre ambas opciones activadoras radica en que la primera, la matraca, la utiliza el funcionario público, quien por sí mismo o través de un tercero (compinche) le exige una comisión o, también llamada “coima” o “mordida”, al comerciante o contratista que ha sido seleccionado como proveedor de bienes o servicios, a cambio de garantizarle que no será sustituido por otro y cuando ocurre que ese proveedor se ha ganado limpiamente la buena pro (licitación), para asegurarle que su contrato no se engavetará y que se tramitará en el término de la distancia, así como los trámites posteriores de los pagos correspondientes. En cuanto al segundo, el soborno, ocurre que quien ofrece (en este caso es usual recurrir a los vocablos “regalo” u “obsequio”), es el ciudadano de la calle, al funcionario público.



Pero, siempre, sea cual fuere la vía para incurrir en el desaguisado, estará presente la complicidad activa o pasiva de funcionarios subalternos, es decir, de aquellos que se arriesgan sólo si se les incluye en el reparto de la “coima” (los que calificamos como activos) y, otros, los que denominamos como pasivos, son los que en absoluto ponen trabas para que el hecho irregular se cometa y más bien lo facilitan por temor a ser despedidos. La conducta de estos últimos, por supuesto, es tan condenable como la de los primeros.



Es así como se le roba al Estado, sobre la base de una hábil y concertada decisión de hacerlo, necesariamente entre, al menos, dos partes: el funcionario público y el ciudadano del común, ese que es parte de la llamada “sociedad civil”.


Hay en entorno a esos delincuentes de cuello blanco historias de historias, quizás en su mayoría sin prueba alguna que demuestre que fulano o zutano se hizo rico cuando ocupó tal cargo público. Pero no deja lugar a duda alguna llegar a esa conclusión, como lo decía el domingo pasado el presidente Chávez, refiriéndose al caso de los banqueros agarrados con la manos en la masa, cuando vemos que quien hasta ayer nomás era un ciudadano que vivía de su sueldo de manera muy modesta y hoy, luego de haber estado o estar desempeñando un determinado cargo público, vive en costosa morada, aparca en el estacionamiento de su impactante vivienda, no uno sino varios vehículos de alto lujo, es propietario de caballos, tiene avionetas y, además, lo vemos que suele salir de viaje de forma reiterada con familia completa y hasta con amigos hacia al exterior en viaje de placeres.




Es por ello que se necesita una labor de zapa para detectar a esos delincuentes y, por supuesto, de unos organismos de control pro activos y con voluntad de coadyuvar a una lucha persistente y seria contra los corruptos de toda estirpe, aplicando con el mayor rigor los mecanismos que, para librar esa lucha, les estipulan las leyes y reglamentos, entre los cuales destacan, por su relevante importancia, la posibilidad real y muy específica que tienen de examinar, sin limitante alguna, las declaraciones juradas de patrimonio que todo funcionario público debe formular ante la Contraloría General, así como abrir investigaciones por “oficio”, lo cual ofrece la gran ocasión para que se actúe frente, por ejemplo, a indicios de relevante significación, como puede ser la vida dispendiosa y ostentosa de un funcionario, cuyo modesto sueldo no la justifica.




Sobre el particular hay que tener en cuenta, como lo ha reiterado el presidente Chávez, que un simple indicio puede conducir a destapar un hecho de corrupción, por lo que no vemos razón valedera alguna para que los órganos de control sustenten de forma terca la tesis de que sólo abrirán investigaciones cuando quien formula la denuncia presente las pruebas correspondientes. Eso, al menos, en nuestro criterio, es un bochornoso desatino de quien así piensa, pues, como ya lo hemos dicho, es una realidad incuestionable que quien le roba al Estado hace todo lo imposible para evitar dejar huellas.



El morbo de la corrupción destruye las instituciones de manera inexorable y ante esa verdad universal, hay que actuar ya y de forma implacable, antes de que sea demasiado tarde.



oliverr@cantv.net


Fuente: de Aporrea


martes, 8 de diciembre de 2009

¿Por qué ganó Evo?

Atilio A. Boron
Rebelión


Una semana atrás celebrábamos el triunfo de Pepe Mujica en Uruguay. Hoy tenemos renovadas -y también más profundas razones- para festejar la extraordinaria victoria de Evo Morales. Tal como lo señalara hace ya un tiempo el analista político boliviano Hugo Moldiz Mercado, el rotundo veredicto de las urnas marca al menos tres hitos importantísimos en la historia de Bolivia: (a) es el primer presidente democráticamente reelecto en dos términos sucesivos; (b) es el primero, además, en mejorar el porcentaje de votos con que fue electo la primera vez: 53.7 % contra el actual 63.3 %; y, (c) es el primero en obtener una abrumadora representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Además, pese a que aún no se dispone de los escrutinios definitivos es casi seguro que Evo obtendrá los dos tercios en el Senado y en la Cámara de Diputados, lo que le permitiría nombrar autoridades judiciales y aplicar la nueva Constitución sin oposición. Todo esto lo convierte, desde el punto de vista institucional, en el presidente más poderoso en la convulsionada historia de Bolivia. Y un presidente comprometido en la construcción de un futuro socialista para su país.
Obviamente, estos logros no le impedirán Washington reiterar sus conocidas críticas acerca de la “defectuosa calidad institucional” de la democracia boliviana, el “populismo” de Evo y la necesidad de mejorar el funcionamiento político del país para garantizar la voluntad popular, como por ejemplo se hace en Colombia. En este país, sin ir más lejos, unos 70 parlamentarios del uribismo han sido investigados por la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía por sus supuestos vínculos con los paramilitares, y 30 de ellos enviados a la cárcel con sentencia firme por ese motivo. Cuatro millones de desplazados por el conflicto armado, auge del narcotráfico y el paramilitarismo bajo amparo oficial y la aquiescencia de Washington, violación sistemática de los derechos humanos, entrega de la soberanía nacional a Estados Unidos mediante un tratado negociado en secreto y que concedió la instalación de siete bases militares estadounidenses en territorio colombiano y la fraudulenta manipulación procesal para lograr la re-reelección del presidente Álvaro Uribe son todos rasgos que caracterizan una democracia de alta “calidad institucional” que no motiva la menor preocupación de los sedicentes custodios de la democracia en Estados Unidos.
El desempeño electoral del líder boliviano es impresionante: obtuvo un triunfo arrollador en la convocatoria de la Asamblea Constituyente, Julio del 2006, que sentaría las bases institucionales del futuro Estado Plurinacional; otra aplastante victoria en Agosto del 2008 (67 %) en el Referendo Revocatorio forzado por el Senado, controlado por la oposición, con el abierto propósito de derrocarlo; en Enero de 2009 el 62 % de los votantes aprobó la nueva Constitución Política del Estado y apenas unas pocas horas atrás, otra plebiscitaria ratificación de casi los dos tercios del electorado. ¿Qué hay detrás de esta impresionante máquina de ganar elecciones, indestructible pese al desgaste de cuatro años de gestión, los obstáculos interpuestos por la Corte Nacional Electoral, la hostilidad de Estados Unidos, numerosas campañas de desabastecimiento, intentonas de golpes de estado, amenazas separatistas y planes de magnicidio?
Lo que hay es un gobierno que cumplió con sus promesas electorales y que, por eso mismo, desarrolló una activa política social que le ganó la indeleble gratitud de su pueblo: Bono Juancito Pinto, que llega a más de un millón de niños, Renta Dignidad, un programa universal para todos los bolivianos mayores de 60 años que carezcan de otra fuente de ingresos; Bono Juana Azurduy para las mujeres embarazadas. Un gobierno que erradicó el analfabetismo aplicando la metodología cubana del programa “Yo Sí Puedo”, lo que permitió alfabetizar a más de un millón y medio de personas en unos dos años, razón por la cual el 20 de diciembre de 2008 la UNESCO (no los partidarios de Evo) declaró a Bolivia territorio libre de analfabetismo. Se trata de un logro extraordinario para un país que padeció una secular historia de opresión y explotación, sumido en una desgarradora pobreza por sus clases dominantes y sus amos imperiales pese a la enorme riqueza que guarda en sus entrañas y que recién ahora, con el gobierno de Evo, es recuperada y puesta al servicio del pueblo. Por otra parte, el solidario internacionalismo de Cuba y Venezuela también permitió la construcción de numerosos hospitales y centros médicos, a la vez que miles de personas recuperaron la vista gracias a la Operación Milagro. Importantes avances se registraron también en materia de reforma agraria: cerca de medio millón de hectáreas fueron transferidas a manos de los campesinos y en la anunciada recuperación de las riquezas básicas (petróleo y gas), lo que en su momento provocó el nerviosismo de sus vecinos, especialmente Brasil, más preocupado por garantizar la rentabilidad de Petrobrás que por cooperar con el proyecto político de Evo. Por último, el cuidadoso manejo de la macroeconomía le ha permitido a Bolivia, por primera vez en su historia, contar con importantes reservas estimadas en 10.000 millones de dólares y una situación de bonanza fiscal que, unida a la colaboración de Venezuela en el marco del ALBA, le permitió a Morales realizar numerosas obras de infraestructura en los municipios y financiar su ambiciosa agenda social.
Por supuesto, quedan muchas asignaturas pendientes y no todo lo hecho está más allá de la crítica. En una nota reciente Pablo Stefanoni, editor de Le Monde Diplomatique en Bolivia, advertía acerca de la inestable convivencia entre “un discurso eco-comunitarista en los foros internacionales y una prédica desarrollista sin muchos matices en el ámbito interno.” Si bien la tensión existe, es preciso reconocer que la vocación eco-comunitarista de Evo trasciende con creces el plano de sus alegatos en los foros internacionales: su compromiso con la Madre Tierra, la Pachamama, y los pueblos originarios es sincero y efectivo y ha marcado un hito en la historia de Nuestra América. Por supuesto, el extractivismo de su patrón de desarrollo es innegable, pero a la vez inevitable dadas las características brutalmente predatorias que la acumulación capitalista asumió en Bolivia. Pensar que de la noche a la mañana el gobierno popular podría sustentar un modelo de desarrollo alternativo dejando de lado la explotación de las inmensas riquezas mineras y energéticas de ese país es completamente irreal. Bolivia no tiene a su alcance, al menos por ahora, una opción como la que en su momento tuvieron Irlanda o Finlandia. Pero sería injusto desconocer que la orientación de su modelo económico y su fuerte contenido distribucionista lo separan claramente de otras experiencias en marcha en el Cono Sur. Para ni hablar de la declarada intención de Evo de avanzar en la escabrosa -y, por eso mismo, lenta y erizada de acechanzas- construcción de un renovado socialismo, algo que nada tiene que ver con el nebuloso “capitalismo andino-amazónico” que algunos persisten en presentar como una tan inexorable como inverosímil antesala del socialismo.
Todos estos logros, sumados a su absoluta integridad personal y a una espartana cotidianeidad (que contrasta muy favorablemente con las abultadas fortunas o los elevados patrones de consumo que exhiben otros líderes y políticos “progresistas” de la región) han hecho de Evo un líder dotado de un formidable carisma personal que le permite vapulear a cualquier rival que se atreva a desafiarlo en la arena electoral. Pero además, su permanente preocupación por concientizar, movilizar, organizar a su base social -haciendo a un lado los desprestigiados aparatos burocráticos que, al igual que en la Argentina, Brasil y Chile no movilizan ni concientizan a nadie- no sólo satisface la impostergable necesidad de construir una subjetividad apropiada para las luchas por el socialismo sino que, al mismo tiempo, se constituye en una carta decisiva a la hora de prevalecer en la arena electoral. Las fuerzas de la atribulada “centroizquierda” del Cono Sur, que avizoran un futuro político poco promisorio habida cuenta del crecimiento de la derecha alimentado por su resignado posibilismo, harían bien en tomar nota de la luminosa lección que ofrece el triunfo de Evo en las elecciones del domingo pasado. Una lección que demuestra que ante el peligro de la restauración del dominio de la derecha la única alternativa posible es la radicalización de los procesos de transformación en curso. Derrotada en el terreno electoral la derecha redoblará su ofensiva en los múltiples escenarios de la lucha de clases. Sería suicida suponer que se inclinará sin dar batalla ante un revés electoral. Ojalá se aprenda también esta lección.
una versión reducida de este artículo fue publicada en Página/12 el 7 de Diciembre de 2009
www.atilioboron.com
Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Herramientas de la Corrupción Médica.-



HCM PRIVADOS



Felipe Guzmán / Médico Gastroenterólogo venezolano / Vocero de la CONAMEV



El plan neo-colonizador en que se inspiró durante los años 90 John Williamson, padre del Consenso de Washington para dominar a la América Latina , contemplaba en forma evidente 10 medidas económicas. Digo en forma evidente porque sin duda alguna, no podía plasmar dentro del listado de medidas, a la corrupción; aliado fundamental del dinero para someter a los pueblos y gobiernos.
Este plan se nos vendió como el mejor programa económico, que los países Latinoamericanos deberíamos aplicar para impulsar el crecimiento. Tampoco nos dijeron que era el crecimiento del imperio, no de nuestros ya estragados pueblos. Así la cuarta república no solo lo compró, asumió, implementó y reprodujo, lo asimilo como suyo.
Estos fundamentos, sin duda económicos, tenían un profundo sustento ideológico, que en forma inmediata, pasaron de una propuesta local a una propuesta global, pariendo así al neoliberalismo.
La privatización y la desregulación fueron de la mano con el “derecho a la propiedad, al libre mercado y el perverso juego de la oferta y la demanda”, conspirando contra la salud pública. La dimensión de la Salud se trastocaba y pasaba de ser un derecho fundamental, a una mercancía. Este plan se transversalizó, iniciándose así entonces, la privatización no solo de la salud, sino que también, la educación, seguridad, servicios públicos y pare de contar. Sino, pregúntenles a los argentinos.
Desde noviembre de 1989 cuando Williamson formuló el documento “What Washington Means by Policy Reform” (“Lo que Washington quiere decir con política de Reformas”) transcurrieron 10 años, hasta que llegó la Revolución Bolivariana , referente mundial esta última, para el rescate de la humanidad y la transformación integral del ser humano, ante la avanzada del neoliberalismo salvaje. Ya el mal estaba hecho. La inversión de las camas y la oferta de servicios del sector público de la salud, no tardo mayor tiempo en pasar al sector privado; detrás de ellas la conciencia y la dignidad de much@s colegas, también.
Situación que hoy combatimos y que tanto disipa los grandes esfuerzos de Chávez y del gobierno revolucionario, para poder rescatar el sector público de la salud, para garantizar así, plenamente este derecho al pueblo.
Se privatizó, mercantilizó, corrompió y pervirtió el acto médico. Se convirtió en un medio par acumular fortuna. En este juego perverso, el papel de los HCM es fundamental. Los medios de comunicación hicieron su aporte y, sacaron y siguen sacando su buena tajada, con la mediática alienante de la mano de las trasnacionales de la farma-industria, la tecnología de punta y los jerarcas de la iglesia. Esto cuenta con la bendición y la complicidad del gremio y sus instituciones.
Dentro de las prácticas perversas del capitalismo, con su eufemismo descarado presentó a los HCM, como un logro de la lucha de clases, como una reivindicación laboral, tratando de edulcorarlos, ya que como despreciable expresión de exclusión social y de la privatización de la salud que son, no resultan fácilmente digerible. Así, los trabajadores fueron suicidas de sus luchas laborales, cómplices inocentes con el fraccionamiento del salario y condenaron a muerte, la digna jubilación y pensión de vejez, que por legítimo derecho corresponde.
Los mercaderes de la salud son aliados del imperio y enemigos de los pueblos.
Son corruptos que corroen los cimientos morales y éticos de las generaciones por venir y, condenan al oprobio a la especie humana.


http://es.mc232.mail.yahoo.com/mc/compose?to=felipeguzman17@yahoo.es

martes, 1 de diciembre de 2009

DOSSIER SOBRE LA INVASION DE UN IMPERIO EN DECLIVE.


El cataclismo y sus cconsecuencias.

Por: Víctor J. Rodríguez Calderón

¿Estamos asistiendo, en vivo y en directo, a la caída del Imperio Americano, y por tanto, del Occidente capitalista, tal y como lo conocemos? ¿Se rompe el espejismo de la inmortalidad ilusoria de un imperio que se creía universal? Lo cierto es que la humanidad hoy está en peligro de irse a la destrucción porque este imperio genocida y cobarde, apoyado por otros imperios y naciones serviles, se lanza a las conquistas neocoloniales en nombre de la libertad y del supuesto combate contra el narcotráfico y el terrorismo, excusa para saquear nuestras tierras y dominar con su sistema neoliberal ampliando su mercado capitalista.

El sur marcha hacia una sociedad menos egoísta y con una visión a más largo plazo, el Sur está despertando y el Sur dará el golpe fatal a este monstruo hoy herido. En este dossier donde hemos trabajado un equipo de periodistas y politólogos, dirigidos por el colega Colombiano Horacio Quiroga Santander, abordamos la situación de un modo llano y frio, tal y como ha venido desarrollándose y donde forzosamente partimos de verdades harto conocidas y otras sin conocer, de ahí nuestro propósito de llegar a todos los hombres para que se empeñen en liberarse de ese yugo que nos somete a este vil imperio deshumanizado, asesino, ladrón y cruel.

BUSCANDO LA DESINTEGRACION DE NUESTRAS CIVILIZACIONES

En el inventario del Pentágono realizado en el 2008, el mundo supo que el imperio de EU se mantiene de 865 bases militares instaladas en más de 40 países, con un despliegue de más de 190 mil soldados en más de 46 países y territorios.


Se sabe el caso singular de Japón y la base de Okinawa por cierto, plagada de escándalos sexuales, droga, de los disolutos militares estadunidenses que llevan 64 años ininterrumpidos de vulgar ocupación.


Ahora bien con Las siete bases militares adicionales de EU en Colombia elevarán su total planetario a 872, lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada y presente: ¡Este imperio invadió literalmente al mundo!


Según ambos países, el propósito de este acuerdo es combatir el narcotráfico y el terrorismo en la región. No obstante el “Plan Colombia” estrategia insigne norteamericana que les ha costado más de 7.5 millones de dólares en los últimos años y cuyo principal objetivo era la lucha contra las guerrillas y el narcotráfico ha tenido resultados inversos. Desde que se inició en 2000, el Plan Colombia tenía por objetivo reducir el cultivo y la producción de cocaína a la mitad hacia 2006, sin embargo, un informe sobre políticas de drogas de mayo del 2006 del Transnational Institute da cuenta que para 2005 las hectáreas sembradas de coca pasaron a 144,000 de 122,500 que eran en 1999. Por otro lado, la producción de cocaína que era de 600 toneladas anuales en 1999 pasó en 2009 a 1,450 toneladas, de las cuales se abastecen unos 30 millones de consumidores estadounidenses según fuente de la misma DEA. Es decir la producción de cocaína, lejos de reducirse se ha incrementado; y las guerrillas colombianas remotamente y que desarticuladas, por el contrario, se mantienen en las selvas y en las zonas rurales de este país fortaleciéndose cada día más.


Esto hace suponer que el objetivo concreto no son las FARC ni el narcotráfico, sino el control político, militar y económico del hemisferio, tal como se dejó entrever en el informe 2009 Global En Route Strategy de la fuerza aérea estadounidense. Eso es en esencia que esta presencia va más allá. Estados Unidos persigue mantener la hegemonía en la región, frenar las relaciones de países latinoamericanos con China, Rusia e Irán, desarticular el surgimiento de fuerzas patrióticas y movimientos populares revolucionarios, debilitar a los gobiernos de izquierda e impedir el surgimiento de otros y asechar las reservas petroleras venezolanas. Hay que recordar que la región andina proporciona el 25 por ciento del petróleo que consume Estados Unidos y la Amazonia proveería los recursos vitales para la supervivencia de esa nación.


Desde hace muchos años el tema Latinoamérica ha dejado de ser político para los Estados Unidos y se ha convertido en un tema militar. Para los militares gringos los gobiernos de izquierda (gobiernos de populismo radical) surgidos en los últimos años en América son una “amenaza emergente”, y se constituyen en uno de sus enemigos. Consideran que sus líderes se han aprovechado de las frustraciones derivadas del fracaso de los gobiernos sudodemocráticos en materia social y económica, y que pueden socavar los intereses de los EU en la región con posiciones radicales y exacerbando el sentimiento anti-estadounidense. Fácil es dscubrir que dentro de ese “populismo radical” están considerados los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba

”. (Continuara…)