Por: Víctor J. Rodríguez CalderónUn desafío descarado a nuestras naciones
Ahora bien, conocida sus intenciones, por encima de todo ese acuerdo fue firmado entre los Estados Unidos y Colombia.
Fueron ridículas las neofascistas informaciones de Uribe, tratando de justificar las concesiones de toda ese aparataje militar, cuando el mundo aunque callado, sabe que es una invasión no a Colombia, sino a toda la región.
La piedra del escándalo inicial fueron las Bases militares de Palanquero en el centro del país, Apiay en las llanuras del río Orinoco, Malambo sobre el Caribe, Larandia en la Amazonia, Tolemaida al lado de Bogotá –la mayor de Colombia‐ y Bahía Málaga sobre el océano Pacífico.
La historia de este escándalo, que permitió abrir el debate continental sobre las bases militares extranjeras, nace en el agotamiento de los fondos provenientes del extinto Plan Colombia. Los EEUU exigieron que la Base de Palanquero reemplazara a la de Manta, pero el gobierno de Uribe, como buenos peones sumisos, no se conformó con esa entrega y en un vil acto de adulación y arrodillándosele les ofreció las otras, para así obtener un nuevo flujo de ayuda económica y militar.
Descaradamente así quedo el acuerdo que permitirá el tránsito libre de militares estadounidenses en las siete bases colombianas, las cuales se ubicaron estratégicamente en ese país.
El mayor acceso y uso se permitirá en las base de Malambo y Cartagena fijadas en el Caribe; Apiay, Tolemaida y Palanquero, en el centro del país; Larandia, en el sur y; Bahía Málaga, en el Pacífico.
La base de Palanquero resulta estratégica para poder establecer la unidad militar más importante en la región, después de haber abandonado el Canal de Panamá. La base se destaca por una gran capacidad operativa y tecnológica. Posee la pista más larga del país (3.500m, 600 más que la de Manta); es la única con barrera de frenado para aviones que aterrizan a altas velocidades y permite el despegue simultáneo de hasta tres aviones. Por su ubicación permite que los aviones Kfir lleguen en menos de 10 minutos a La Guajira, en la frontera con Venezuela; y al sur del país, en la frontera con Ecuador.
Según la web del Comando Aéreo de Combate No.1, la base de Palanqueros destaca por su desarrollo tecnológico y capacidad para realizar operaciones de gran rapidez y precisión. Además de helicópteros, cuenta con el C-47T, llamado el avión fantasma; aviones satélite M5M 3001, 3022; aviones de combate (Kfir 3049; y Kfir C-7); y, desde el 2004, opera un avión Caravan C-208 con la más alta tecnología para operar durante 24 horas.



