Evolución y Revolución. Somos un espacio de divulgación informativa, donde recibimos toda opinión socio-política, económica, militar y cultural, que se identifique plenamente con el despertar de nuestros pueblos Latinoamericanos, del Caribe y del mundo. Que estimulen la poderosa energía de los movimientos sociales y revolucionarios, como los verdaderos socialista del siglo XXI desbordados de creatividad política social iniciada hace dos siglos por Simón Bolívar y nuestros Libertadores.
domingo, 4 de abril de 2010
Primero de Mayo: la clase obrera unida y las políticas sindicales diferenciadas Comité Central del
El Primero de Mayo es una jornada de lucha de toda la clase obrera. No es propiedad de los sindicatos ni, mucho menos, de sus cúpulas burocratizadas. Cada 1º de mayo las trabajadoras y los trabajadores más conscientes y organizados se echan a la calle en defensa de sus reivindicaciones y sus intereses de clase.
En el momento más duro de la crisis imperialista, cuando el sistema capitalista aprieta hasta la asfixia las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, no hay excusas para que esta vez no salgamos a la calle unidos, con independencia de a qué sindicato estemos afiliados.
La unidad en una sola convocatoria moviliza y anima a participar. El éxito de la manifestación unitaria del año pasado es una buena muestra de ello. La división en diferentes convocatorias, además de desmovilizadora, es la peor imagen de debilidad que podemos mostrar ante los capitalistas. Y ante nuestra propia clase.
Es cierto que hay diferencias entre las distintas centrales sindicales –aunque, desgraciadamente, no tantas como algunos pretenden–. Pero esas diferencias no justifican, en ningún caso, el que se divida a las trabajadoras y a los trabajadores en tan señalada fecha. Porque no son las cúpulas de UGT, CCOO u otras las que se manifiestan en este día, sino las bases más activas de los sindicatos e, incluso, de los trabajadores no afiliados.
Esas diferencias pueden y deben expresarse en las consignas y en la actitud de lucha. E incluso en bloques diferenciados, pero en una sola manifestación de tal manera que aparezca la clase obrera unida y las políticas sindicales diferenciadas.
Y aunque algunos burócratas sindicales, siempre pendientes de mezquinas ventajas afiliativas o electoralistas, consideran más conveniente mantener separado y conservar incontaminado su propio “mercado”, sin importarles cometer el crimen y la traición de dividir a la clase obrera, para los trabajadores, sin embargo, es suicida aparecer divididos ante la ofensiva del capital.
Este próximo 1º de Mayo debe ser un paso más en la unidad y la combatividad de la clase obrera canaria. Que no quede sólo en reivindicaciones económicas, sino que plantee objetivos de largo alcance. En concreto:
- Contra la reforma laboral, el retraso de la jubilación y la pérdida de derechos de los trabajadores
- Que la crisis la paguen los ricos y los especuladores
- Nacionalización de la banca.
- Utilización de los capitales retenidos por los bancos en inversión pública productiva.
- Renta básica de subsistencia de carácter universal.
Llamamos a todos los partidos de izquierda, a las centrales sindicales, a los despachos laboralistas con influencia en el movimiento obrero y al conjunto de los trabajadores a hacer todo el esfuerzo y derrochar toda la generosidad para hacer posible un Primero de Mayo Rojo y Unitario.
El periodismo vive lo que, posiblemente, sea la crisis más importante desde su nacimiento. Las noticias sobre medios que cierran o pasan por fuertes apuros económicos son incesantes. Algunos expertos se han apurado en dar por muerto el periodismo bajo la avalancha de Internet. Pero no es el periodismo el que está en crisis, sino los medios de comunicación. Las raíces de esta crisis de los medios se encuentran en un modelo de negocio que es también uno de sus mayores lastres: la publicidad. Los mismos directivos que llevaron a los medios hasta el escenario actual buscan una solución para volver a ganar dinero, sin pensar que la estructura que les soporta es un gigante con pies de barro. La conclusión parece clara: “si no hay publicidad por la reducción del consumo, que sean los lectores quienes soporten todo el coste”.
Sólo pagamos por lo que consideramos valioso. ¿Consideran los posibles lectores que la información es valiosa? Sin duda lo ha sido a lo largo de la historia cuando el problema tradicional era acceder a ella, escondida y controlada como solía estar. Hasta el final de la era anterior, la labor teórica del periodista era buscar esa información donde estuviera, para hacérsela llegar a los ciudadanos que no tenían otra forma de conocerla y, por ello, estaban dispuestos a pagar.
En nuestros días, la cuestión es ser capaces de seleccionar la información pertinente entre la ingente cantidad de información que nos rodea. Parece que el tradicional papel del periodista ya no tiene sentido.
¿Tiene sentido pagar por lo que cualquier persona con un teléfono móvil puede enviar a otras miles sin costo alguno? ¿Es razonable pedir que los visitantes paguen por leer en la web el mismo texto de agencia que publican otras decenas de medios?
Las experiencias de quienes han querido cobrar por acceder a la información no parecen corroborarlo, pero quizá la solución está en ofrecer a los lectores lo que ellos no pueden hacer: conseguir la información a cualquier hora en cualquier lugar y gratis, pero no pueden contrastarla ni relacionarla ni procesarla hasta convertirla en conocimiento (el bien más valioso de la era de la información). Muchos ciudadanos que no pagan por simple información, estarían dispuesto a hacerlo por conocimiento.
Hace meses, un grupo de congresistas estadounidenses proponían convertir a los medios en fundaciones sin ánimo de lucro para acabar con la crisis del sector. Planteaban que los ciudadanos paguen directamente a los profesionales que recolectan y procesan la información. La propuesta no tuvo ningún resultado práctico, pero quizá en un futuro próximo los periodistas trabajen agrupados en cooperativas a sueldo de agrupaciones de lectores o en fundaciones sufragadas con donaciones o bajo cualquier otra institución independiente de intereses políticos o de grupos económicos. Lo que sí parece evidente es que la supervivencia de los medios se encuentra en proporcionar el conocimiento necesario para comprender el mundo que nos rodea.
Cuanto más cerca esté el periodista de su lector, cuantos menos intermediarios haya, más calidad. El auge del fenómeno de los blogs supone exactamente eso: línea directa entre el origen de la noticia y el lector.
La ordenación del mundo periodístico no sólo afecta al lado de la rentabilidad y los costes, sino, sobre todo, al objeto teórico del periodismo. Los graduados MBA que comenzaron a dirigir la estrategia de los medios han convertido estos en meros apéndices de las grandes multinacionales. El objetivo no era ya intermediar en la información para hacérsela llegar a los ciudadanos, sino “proveer de contenidos multimedia”. Es decir, promocionar y vender los contenidos que genera la empresa (libros, música, cine, programas o personajes políticos). Estas grandes multinacionales progresaban en connivencia con los intereses políticos hasta fundirse en un todo del que es difícil separar al político del periodista. De esta manera, los medios perdieron, sin disimulo, el ideal de la objetividad para tomar un partido evidente por aquel grupo político que mejor beneficiara los intereses de su cuenta de resultados: se acabó el cuarto poder (si es que lo hubo alguna vez).
Los medios ahora tienen que vérselas con la interacción no sólo comunicativa sino intelectual de sus lectores y perder la presunción de verosimilitud. Los lectores se convierten en suministradores de contenidos, un papel hasta ahora sólo reservado a los medios que asisten perplejos a su destronamiento. Frente a esto, los medios responden con barata opinión y los nuevos lectores huyen de los medios tradicionales. El cóctel del desencanto está servido: los ciudadanos están en el siglo XXI, los medios, en el XIX.
Posiblemente, hemos pasado ya la época de los medios de comunicación como grandes negocios. No obstante, la necesidad de información relevante sigue existiendo porque ahora más que nunca necesitamos saber qué pasa y por qué.
Jorge Jiménez, Profesor en la Facultad de Comunicación y Humanidades de la Universidad Europea de Madrid
viernes, 2 de abril de 2010
La bofetada del cabo Moncayo a Uribe en el ‘Ojo del Huracán’
La humillación al “Señor de la Seguridad Democrática” no hubiese podido ser mayor. Su oficial, el sargento del ejército nacional de Colombia, Pablo Emilio Moncayo, el prisionero de guerra más antiguo del conflicto social y armado colombiano, elogió a los presidentes Correa, Chávez y ‘Lula’ por haber aportado a la liberación del militar colombiano. Es más, en ningún momento mencionó el nombre y apellido del Sr. Álvaro Uribe o su gobierno.
La liberación por parte de la guerrilla de las FARC fue demorado casi un año por la intransigencia de Uribe. Esta vez el espacio de trampas, maniobras o falsos positivos había sido reducido pero igual como en otras ocasiones, Uribe y los generales violaron el protocolo y el acuerdo por la unilateral entrega del oficial Pablo Moncayo sobrevolando la zona antes la entrega de Moncayo a la Misión Humanitaria liderada por la senadora incansable Piedad Córdoba.
No se puede negar la existencia de un conflicto social y armado
El militar colombiano que cayó prisionero de guerra el 21 de diciembre de 1997 en la toma de la base en el Cerro Patascoy, en una altura de 4200 metros con temperaturas hasta 15 grados bajo cero, respondió, a la pregunta sobre que lo que consideraba él de las FARC, dijo que no importa lo que él opine de esta guerrilla, por que no se puede negar su existencia.
“Creo que lo que yo piense de la guerrilla de las FARC en nada va a cambiar el rumbo de la historia de Colombia. Sencillamente existen en Colombia, son una realidad, no se les puede negar por más que se quiera, por más que parecen invisibles, pero ahí están”.
A pesar de haberle quitado doce años de su vida en el cautiverio, el sargento del ejército ve con ojos mucho más claros los verdaderos enemigos del pueblo colombiano. Uribe ha intentado a través de los medios leales imponer una ceguera a la realidad colombiana, una realidad que Uribe desde el primero minuto en la presidencia ha intentado ocultar por medio de terror, amenazas a periodistas y personajes que no quieren subordinarse a los dictados de Uribe, menos quedarse callados ante un Terrorismo de Estado que se ha expresado a través de seguimientos de periodistas, magistrados de la Corte Suprema de Justicia y luchadores sociales y políticos en la hermosa nación suramericana.
Los medios prostituidos
No faltaban los colegas de la clase chupamedia, es decir los reporteros del “Gremio Mata-FARC” que llegaron al aeropuerto de Florencia, capital del departamento de Caquetá, solo con el deseo de absorber una sola palabra anti-FARC y anti-Chávez de Moncayo para poder transmitir y enviarlo a la redacción en Bogota. No les importaba en absoluto, igual como a Uribe, la liberación de su compatriota que un día, a los 18 años de edad, con toda la vida delante, fue capturado después un cruento combate en ese cerro en el sur de Colombia en una guerra que no es de él ni los más de 450.000 hijos de la nación sudamericana que día y noche ponen sus vidas como cuota para preservar los privilegios de una oligarquía fascista.
Durante la rueda de prensa en la pista de aterrizaje con la senadora Piedad Córdoba y el monseñor Leonardo Gómez, los medios Uribistas como RCN, Radio W u otros se quitaron la máscara por completo, concentrando todas las preguntas, no por el estado de salud o de ánimo del militar liberado por la guerrilla, sino por que el canal de televisión continental Telesur había transmitido 30 segundos de unas frecuencias en donde el sargento Moncayo camina en un lugar en la selva un tiempo antes de ser liberado, acusando al canal Telesur de haber violado un protocolo que ningún medio en el mundo firmaría.
Radio W condena al colega Jorge Enrique Botero ¿a que?
El precio por el descaro total de los medios tomó la emisora colombiana “Radio W”, cuyo reportero con una voz casi vibrante para poder clavar a un colega suyo, más que preguntaba a la senadora Piedad Córdoba, sostenía que el excelente periodista y documentalista, el colombiano Jorge Enrique Botero, se había visto en el lugar en la selva en donde fue filmado el sargento Moncayo que fue transmitido en Telesur. La senadora, visiblemente irritada por las preguntas concentradas contra en el canal Telesur, rechazó categóricamente las tendenciosas preguntas y remató al “enviado especial” (¿de quien?) de Radio W con las palabras; “Pues yo nunca vi Jorge Enrique allá (en el pueblo por la entrega del cabo Moncayo), pero aquí esta”, e indicaba con la mano hacia el reportero colombiano Botero.
La infama insinuación del reportero de Radio W me hizo recordar la misma suerte que corrió una colega colombiana muy capaz de RadioNet en la época de proceso de Paz en San Vicente de Caguán. Quedó con la ‘chiva’ cuando transmitió en directo a la redacción en Bogota el comunicado de las FARC, leída por el comandante Andrés París que a la colega le dio la ‘exclusiva’ de la noticia. Los otros colegas colombianos, cuando la vieron, la gritaron todas las groserías imposibles de imprimir acá, confirmando que eran capaces de cualquier cosa para obtener la ‘chiva’. Quiero subrayar que aquella compañera era la excepción.
Investigar dos veces antes de publicar conjeturas
No faltaba las declaraciones del Sr. Uribe, que en ese momento inauguraba una cárcel (¡Sic!) en la ciudad de Cúcuta, que con sus palabras amenazaba y sentenciaba a los colegas de Telesur con el terrorismo de Estado concluyendo la labor de Telesur con las palabras: “Qué se puede esperar de las FARC”.
Para coronar su total “metida de patas” en el tema de la entrega del prisionero más antiguo de Colombia, el régimen de Uribe publicó un comunicado en donde acusaba, no solamente a Telesur por haber violado un protocolo que solo era firmado por las FARC, el Gobierno de Uribe y la Cruz Roja Internacional, los actores reales en la entrega de Moncayo, sino también denunció a la senadora Córdoba y el Monseñor Gómez por ser cómplices de la transmisión de Telesur.
Cualquier periodista sabe que es mejor investigar dos veces antes de publicar una conjetura o una fuente no confirmada. Pero eso no es un principio de Uribe o el estado colombiano. Telesur rechazó y desnudó el mentiroso comunicado de Uribe punto por punto en un comunicado...
. . . en donde en su primero punto subrayó que “Las imágenes publicadas no fueron grabadas por personal de teleSUR. Estas fueron recibidas a través del correo electrónico público de la redacción central de nuestra planta televisiva. Además de teleSUR, entre los destinatarios de este correo estaban otros medios de comunicación colombianos e internacionales”.
Es de extrañar que Uribe ataca a Telesur cuando el mismo Uribe fue desenmascarado por haber cometido una violación del derecho Humanitario Internacional, utilizando no solamente al emblema de la Cruz Roja Internacional en el Operativo “Jaque II” cuando fue entregada la Sra. Ingrid Betancourt por dios traidores de la guerrilla en conspiración con la inteligencia colombiana y la estadounidense, sino que también utilizó el logotipo de Telesur y la ecuatoriana Ecuavisa en 2008, y así en forma flagrante hace vulnerable la seguridad de las vidas de los colegas de ambos medios que si saben actuar con ética y principios. De los medios oficiales colombianos nunca escuchamos un solo ‘pi’ de protesta.
La pesadilla del martes 30 de marzo
El martes 30 de marzo 2010 no fue un buen día para Uribe y sus generales. Y para el colmo se habla que el sargento Moncayo se va a pronunciar en los próximos días sobre la toma de una decisión decisiva de su vida. No queremos caer en las especulaciones o conjeturas como el Sr. Uribe, pero todo indica que va a trabajar por el canje de prisioneros de guerra que tienen las FARC, que solamente son oficiales militares y policías todos capturados en combate, y los presos políticos guerrilleros que están en las cárceles colombianas, que según la Fundación de Solidaridad con los Presos Políticos, son más de 8.000 personas.
Nadie tiene esperanza que Uribe, en los más de 130 días que le queda de su mandato, va a gestionar un canje de prisioneros que hasta los israelitas en vez en cuando hacen con las autoridades palestinas. Al contrario, hasta la última consecuencia quiere llevar sus soldados a la tumba, exigiendo a sus generales de intensificar la guerra contra las FARC y abatir su comandante en jefe, Alfonso Cano, como la guerra fuera una excursión donde se gana los trofeos o se pierde todo.
Nos imaginamos las pesadillas de Uribe en estas noches, un Uribe que en agosto de 2002 prometió a sus patronos, los generales de Pentágono y los halcones de Casa Blanca, de acabar con las FARC y el ELN durante 120 días.
La bofetada de adiós a Uribe
Por eso la bofetada del sargento Moncayo hoy martes fue tremenda por que fue liberado en el ‘Ojo del Huracán’ del Plan Patriota, el plan militar más grande en tiempo moderno en donde todo la maquinaria de muerte de casi 500.000 hombres en armas, apoyado por la flota más grande de Latinoamérica de aviones y helicópteros, asesorados por más de 2.000 militares especialistas Made in USA no lograron a torcer el brazo guerrillero que hoy ha dicho que la entrega de Moncayo fue la última de entregas unilaterales y que ahora les toca al estado colombiano a sentarse a negociar sobre un canje de prisioneros de ambas partes.
La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.La cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica.
Estados Unidos consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que Estados Unidos apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.
El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. El campeonato mundial de fútbol del ‘98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta.
Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio.
Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación ‘democrática’ del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.
La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia.
Paradójicamente, los centros comerciales, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.
Moncayo afirma que no se puede negar existencia de las FARC
Por: TeleSUR
30 de marzo 2010.-Pablo Emilio Moncayo, ex retenido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en sus primeras palabras tras haber permanecido en cautiverio durante 12 años, dijo que no importa lo que él opine de esta guerrilla, no se puede negar su existencia.
"Creo que lo que yo piense de la guerrilla de las FARC en nada va a cambiar el rumbo de la historia de Colombia. Sencillamente existen en Colombia, son una realidad, no se les puede negar por más que se quiera, por más que parecen invisibles, pero ahí están", dijo Moncayo.
Moncayo también sostuvo que a pesar de que los analistas consideren que sufre del Síndrome de Estocolmo (identificación del retenido con su captor) y que algunos periodistas consideren a los soldados provenientes de Patascoy, donde fueron capturados, como guerrilleros, él ha soportado los años de cautiverio por amor a su patria y a su institución.
''Yo se que muchos analistas dirán que uno sale con el Síndrome de Estocolmo. Recuerdo que un periodista de radio nos catalogó a nosotros, los soldados de Patascoy, como guerrilleros, eso me dolió porque yo he conservado mi uniforme por amor a Colombia y por amor a la institución'' , manifestó el cabo.
Moncayo también afirmó que sin importar lo que él pensara era '' la democracia de Colombia, buena o mala, la que sostiene al Gobierno, le guste o no le guste a la gente''.
Agradeció al presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien solicitó un gesto de paz de parte de la guerrilla con su entrega, a las gestiones del mandatario venezolano, Hugo Chávez, y al jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva por su cooperación.
Moncayo, quien se confesó sorprendido de volver a ver a la civilización después de tanto tiempo y sobre todo de los avances tecnológicos, también mostró su gratitud para aquellos que participaron en la liberación como el grupo Colombianos y Colombianas por la Paz, a los miembros de la tripulación brasileña y ''a la incansable doctora Piedad Córdoba''.
El cabo recién liberado también hizo un aparte con las palabras de sus compañeros de cautiverio, el coronel Edgar Duarte y ''mi primero Martínez'', refiriéndose a José Libio Martínez, que le solicitaron la colaboración de alguna organización internacional no gubernamental que les ayude a ser liberados.
Pablo Emilo Moncayo también comentó que había sido doloroso escuchar sobre el inicio de la travesía de su padre, pues tuvo las primeras noticias de sus largas caminatas cuando llevaba cinco dias bajo tratamiento médico, muy enfermo y postrado en cama.
''Debo decir que cuando mi papá comenzó a marchar, llevaba yo cinco días de tratamiento médico porque estaba postrado en cama y duré siete meses caminando con muletas, fue algo muy duro para mí'', enfatizó Moncayo.
Dice Bartolomé Mitre en su “Manuscrito sobre Artigas”
“Sereno y fecundo, siempre se mostró superior al peligro. Artigas era verdaderamente un hombre de hierro. Cuando concebía un proyecto no había nada que lo detuviera en su ejecución; su voluntad poderosa era del temple de su alma y el que posea esta palanca puede reposar tranquilo sobre el logro de su empresa... original, en sus pensamientos como en sus maneras, su individualidad marcada hería de un modo profundo la mente del pueblo”:
Camino a la libertad.
Por esta misma época Hubo algunos movimientos autonomistas que se desarrollaron en San Juan, en San Luis, y en Santiago del Estero, cuyo espíritu fue relativamente afín al federalismo artiguista, perosus acciones fueron fácilmente derrotadas.
La provincia de Mendoza se negó a aceptar la autoridad del Director Alvear, refrendando la de su gobernador local, el general José de San Martín,rebelión que se circunscribió a la persona de Alvear, y Mendoza, cuyo resultadofue la sumisión a la Provincia de Cuyo, que se mnternia firmemente sometida al gobierno central.
En cambio, el federalismo de hecho en la provincia de Salta, movilizada por el caudillo Martín Miguel de Güemes logró un éxito absoluto. Sin embargo, Güemes nunca rompió formalmente con el Directorio. De hecho, después del fracaso de la tercera campaña al Alto Perú, las fuerzas del gobernador salteño se encargaron de la defensa de todo el país por la frontera norte, la más amenazada por los ataques realistas.
La victoria federal se consolida
A principios de abril, Alvear lanzó una poderosa expedición hacia Santa Fe, de más de 5000 hombres[2] al mando de su ministro de guerra, Francisco Javier de Viana. Éste debía después pasar a la Banda Oriental o a Córdoba. Viana envió al coronel Ignacio Álvarez Thomas como vanguardia a ocupar San Nicolás de los Arroyos y Rosario. Estando en la posta de Fontezuelas — posiblemente la actual ciudad de Pergamino — se pronunció contra Alvear, anunciando que se negaba a usar sus fuerzas en una guerra civil y que contaba con el apoyo de todos sus oficiales y soldados. Sugestivamente, unos días antes había recibido la visita de un enviado de Artigas, con el que tuvo una entrevista a solas.
Días más tarde arrestó a Viana, aseguró a Artigas que firmaría un tratado de paz con él y que lograría la reunión de un congreso verdaderamente representativo, y retrocedió a Buenos Aires. Encontró la ciudad convulsionada, con movimientos militares que pedían la deposición de Alvear, y se unió a ellas, reduciendo a las fuerzas leales acampadas en Olivos. Días después renunciaba Alvear y en su lugar el cabildo elegía al general Rondeau y, como éste estaba en campaña hacia el Alto Perú, nombró como su delegado a Álvarez Thomas.
La Asamblea se disolvió, los personajes más notables de la Logia fueron deportados, y los oficiales que habían luchado contra Artigas le fueron enviados para que dispusiera de ellos. Pero él los puso en libertad, explicándoles que él no era "el verdugo de Buenos Aires".
En 15 meses, Artigas había logrado pasar de la humillación a la victoria casi absoluta: dominaba por completo las provincias de Corrientes, Entre Ríos, Misiones y la Oriental, era firmemente aliado de las de Córdoba y Santa Fe, y podía considerar al nuevo gobierno nacional como un aliado más o menos leal. Incluso se había convocado a un nuevo congreso nacional, con garantías de que los diputados serían elegidos libremente por cada provincia y que se reuniría en una ciudad del interior: sería el Congreso de Tucumán.
Ofensiva directorial de 1815
Artigas convocó a un congreso de todas las provincias federales en Concepción del Uruguay, el 29 de junio de 1815, el llamado Congreso de Oriente. Fue una organización muy rudimentaria con representantes de todas las provincias litorales, que se abocó a firmar la paz con el gobierno nacional.
En cumplimiento de los pactado en Fontezuelas, Artigas envió a cuatro representantes a firmar un tratado de alianza con el nuevo Director — se había abandonado el título de Supremo — Álvarez Thomas. Al llegar, éstos se encontraron con evasivas del gobierno; semanas más tarde presentaron una protesta formal por la falta de avances en las negociaciones. Se les comunicó que serían alojados en un lugar más cómodo y seguro: un buque en el río; habían sido arrestados. Unos días más tarde era arrestado también Mariano Vera, enviado por el gobernador Candioti a Buenos Aires para pedir armas con las cuales enfrentar la amenaza de los indios.
En esos mismos días partió una división al mando de Juan José Viamonte a apoderarse de la ciudad de Santa Fe. Los santafesinos no sólo no tenían cómo defenderse sino que el gobernador Candioti estaba muy enfermo y hacía semanas que no gobernaba, de modo que debieron que aceptar que Viamonte ocupara la ciudad.
Candioti murió al día siguiente de la entrada de Viamonte; negociando hábilmente entre el cabildo local y una junta de representantes, el 28 de agosto Viamonte hizo elegir gobernador a Juan Francisco Tarragona, que de inmediato anunció que la provincia volvía a quedar sujeta a la de Buenos Aires.
Unas semanas más tarde, Álvarez Thomas le explicó sinceramente a Artigas que había arrestado a los diputados porque, si los hubiera dejado en libertad, le hubieran avisado que enviaba un ejército hacia Santa Fe. Artigas retiró indignado sus representantes de Buenos Aires.
En Córdoba, separada de los “pueblos libres” por la reconquistada Santa Fe, las posiciones moderadas comenzaron a prevalecer sobre el discurso de máxima presión contra el gobierno central. El mismo gobernador Díaz mantuvo muy buenas relaciones con el Director Álvarez Thomas, y organizó las reuniones entre San Martín y Pueyrredón, a través de las cuales se plasmó la idea de organizar el Ejército de los Andes y liberar Perú a través de Chile.
En el centro neurálgico de la lucha en el litoral se dio en la Provincia de Santa Fe, que tenia particular importancia estratégica por su puerto fluvial. Apenas asumido el poder por las autoridades derivadas del Motín de Fortezuelas, un contingente militar encomendado por el general Juan José Viamonte ingreso en esta provincia y ocupo la capital de la ciudad de Santa Fe en 25 de agosto de 1815, ante las protestas del gobernador artiguistaFrancisco Antonio Candioti, y el Cabildo. La ocupación de Santa Fe por los hombres de Viamonte fue decididamente violenta; varios gauchos que habían participado de la revuelta federal fueron asesinados, y los soldados saquearon los comercios de los simpatizantes del finado Candioti. La oposición comenzó a gestarse de inmediato, pero debido a la división de los grupos dirigentes entre partidarios y enemigos de Artigas, por el momento no pudo exteriorizarse. Las milicias provinciales, entre tanto, debían dedicarse a repeler los avances de los indios del Chaco, que habían llegado varias veces a los alrededores de la ciudad.
Dos días después se produjo la muerte de Candioti, y las tropas ocupantes designaron como gobernador unitario Juan Francisco Tarragona. El regreso de Mariano Vera desde Buenos Aires aceleró las conspiraciones, y cuando Viamonte envió dos contingentes al Ejército de los Andes, decidieron que la ocasión había llegado. La insurrección comenzó en el fuerte de Añapiré, donde se sublevó el comandante Estanislao López. Vera se unió a ellos y a las milicias de Coronda, con las cuales sitiaron la ciudad. Además se apoderaron de dos buques de guerra, con los cuales bloquearon el puerto y recibieron la ayuda de José Francisco Rodríguez desde Paraná. Tras varios días de sangrientos combates, Viamonte capituló el 31 de marzo de 1816. Como condición para poder retirarse, se le impuso entregar todas sus armas; pero cuando las retiraron, los federales comprobaron que habían sido destruidas por orden de Viamonte. Éste terminó preso en el campamento de Artigas. El Director interino Ignacio Álvarez Thomas envió entonces sobre la Provincia a un ejercito que comandaba el general Eustaquio Díaz Vélez y al Ejército del Norte, bajo la conducción del general Manuel Belgrano. El comandante de San Nicolás, Díaz Vélez avanzó hacia Santa Fe por orden de Belgrano, mientras éste se establecía en Rosario. El galardonado general de las luchas anti-colonialistas venía al frente de 3.000 hombres y se mostraba lleno de optimismo. El mismo afirmaba en uno de sus oficios:
“Esta guerra no tiene transacción. Los que están a mi frente son gente de desorden, y correrán luego que vean tropas”.[3
Pero Díaz Vélez se adelantó a sus fuerzas y marchó solo hasta Santo Tomé, donde firmó con Cosme Maciel y Mariano Ezpeleta, comandantes de las fuerzas de Santa Fe, el Pacto de Santo Tomé, el 9 de abril. Por éste se reconocía la autonomía santafesina, se separaba del mando del ejército a Belgrano — que no se negó, porque quería irse cuanto antes a asumir el mando del Ejército del Norte — y la deposición de Álvarez Thomas. Éste fue reemplazado por Balcarce, y más tarde por Pueyrredón.
Pero también se acordaba que debía firmarse un tratado definitivo; los representantes del gobierno porteño se reunieron en Rosario con el representante del Congreso de Tucumán, Miguel Calixto del Corro, y con los de Santa Fe, Maciel, Ezpeleta y Seguí. Todos ellos esperaron la respuesta del nuevo Director Supremo y del Congreso de Tucumán.
Inesperadamente, Pueyrredón respondió que no podía aceptar la separación de Santa Fe de Buenos Aires; el Congreso, imitando su accionar, rechazó el tratado. Exigió el reconocimiento inmediato de su propia autoridad, sin conceder nada a cambio, y sin que se le hubiesen incorporado los diputados de las provincias federadas. Incluso el diputado enviado por Santa Fe al Congreso, Seguí, fue arrestado; no se le permitió marchar a Tucumán hasta que el gobernador Vera hubiese aceptado las condiciones impuestas.
Artigas anunció que no enviaba los diputados de sus provincias aliadas hasta que no se ratificara el Pacto de Santo Tomé, que debía demostrar la buena voluntad del Directorio. De modo que las provincias del Litoral no estuvieron representadas en la Declaración de la Independencia de Argentina.
Pueyrredón ordenó entonces una tercera invasión sobre Santa Fe; Díaz Vélez llegó por el río Paraná y se apoderó de la ciudad el 4 de agosto. Pero los santafesinos retiraron todas sus tropas a los alrededores y sitiaron la ciudad, atacándola todas las noches y dejándola sin víveres. Sorpresivamente, Díaz Vélez abandonó la ciudad el 31 de agosto, también por el río.
A pesar de los conflictos entre el Directorio y Santa Fe, durante el año 1817 no hubo nuevas hostilidades.
3Lincoln R. Maiztegui Casas (2004). Orientales una historia Política del Uruguay 1. De los orígenes a 1865. Buenos Aires: Grupo Planeta. ISBN 950-49-1330-X.
Algunos de los refranes y frases que dijo, en ellas se refleja su grandeza:
"La multiplicidad de nuestros enemigos sólo servirá para redoblar nuestras glorias si queremos ser libres. Los Orientales saben desafiar los peligros y superarlos."
ALMORZAR CON LOS SUEÑOS
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...
Maestra
-
Llegas, maestra, en otoño
a enseñar las fábulas y la vida,
las metonimias y los números romanos.
Acudes al sur calcinado de mi patria
o al pie de los...